Filtraciones revelan una compleja red de ingeniería financiera donde el oligarca ruso Roman Abramovich, apoyado por la firma Deloitte Cyprus, habría falsificado documentos y retroactividad de registros para ocultar miles de millones de dólares y evadir impuestos.

El imperio financiero de Roman Abramovich quedó expuesto tras la filtración de los Cyprus Confidential. Los documentos revelan una operación sistemática de reorganización de fondos provenientes de los yacimientos petroleros siberianos, diseñada para evadir obligaciones fiscales y ocultar activos.

Según los registros, entre 1999 y 2013, un equipo de asesores y contables movió fondos a través de jurisdicciones offshore. En el centro de la trama aparece Deloitte Cyprus, cuya oficina local habría facilitado la falsificación de documentación para disfrazar el origen y destino del dinero.

Cifras clave del entramado
Concepto Monto Estimado Acción Realizada
Ganancia Kravin Investments (2003) $3.000 millones Movimiento estratégico para evitar impuestos
Extracción de Sibneft (2000) $100 millones Disfrazado como honorarios de consultoría

Uno de los puntos más críticos fue la intervención de Demetris Ioannides, presidente de Deloitte Cyprus, quien habría ordenado cambios en los estados financieros de 2003 y 2004. El objetivo era hacer figurar que los fondos de Kravin Investments eran mantenidos en fideicomiso para otra entidad, Kelvedon Worldwide, reescribiendo así la historia contable de los activos.

Las maniobras detectadas incluyen:

  • Creación de registros con fechas retroactivas para justificar el imperio offshore.
  • Uso de una empresa intermediaria ficticia (PB Mediapower Enterprises) para canalizar fondos.
  • Presentación de evidencia falsa durante procesos judiciales por parte de asesores como Eugene Tenenbaum.
  • Falsificación de pagarés y acuerdos de consultoría inexistentes.

Andrew Mitchell KC definió estas acciones como un "movimiento flagrante para proteger activos de la tributación legítima". Actualmente, Abramovich se encuentra bajo fuertes sanciones impuestas por el Reino Unido y la Unión Europea en respuesta a la invasión rusa de Ucrania, lo que restringe totalmente sus operaciones financieras.


Fuente: The Guardian