El mercado del ultra-lujo no conoce la crisis. En un movimiento audaz, BMW ha decidido inyectar £300 millones de libras esterlinas para duplicar la capacidad de la planta de Rolls-Royce en Goodwood, West Sussex. El objetivo es claro: responder a una demanda insaciable de personalizaciones exclusivas.
La marca ya no solo atrae a la realeza, como el Rey Carlos III, sino a una nueva élite tecnológica con un promedio de edad de 43 años. Esta transformación del consumidor ha disparado el valor de los vehículos: el precio promedio de un Rolls-Royce saltó de £300.000 hace una década a £500.000 en la actualidad.
| Modelo | Precio Base (Libras) |
|---|---|
| Phantom | £441.000 |
| Cullinan SUV | £345.000 |
| Spectre (Eléctrico) | £333.000 |
| Ghost | £290.000 |
La verdadera mina de oro reside en la personalización, que puede inflar el precio final en un 25%, llevando los autos a cifras de siete dígitos. Los pedidos más extravagantes incluyen:
- Interiores revestidos con 3.000 plumas iridiscentes.
- Sistemas integrados de enfriamiento de champán.
- Paneles de madera artesanales (como el retrato de una mascota compuesto por 180 piezas).
- Cielos estrellados bordados con 1.600 fibras ópticas.
Este crecimiento ocurre en un contexto paradójico. Mientras el sector de fabricación a medida impulsa el PIB del Reino Unido (representando el 9% de su economía), gigantes como Volkswagen y Jaguar Land Rover enfrentan recortes de miles de puestos de trabajo debido a los aranceles estadounidenses y la caída de la demanda inmobiliaria en China.
Cada pieza de Rolls-Royce es una obra de arte: requiere hasta 600 horas de trabajo manual, pasando por 100 estaciones y el esfuerzo coordinado de 2.500 artesanos. Como afirma Julian Jenkins, director de ventas, la marca sigue siendo el símbolo de “lo mejor de lo mejor”.
Fuente: BBC
