Un impresionante video captado por un dron reveló a cientos de mantarrayas nadando en grupo frente a la costa de Southampton, Nueva York. La piloto profesional Joanna Steidle registró este majestuoso evento que fascina a científicos y amantes del océano, abriendo debates sobre el cambio climático.

Un ballet oceánico frente a las costas de Nueva York

Según informó The Guardian, el último viernes 7 de agosto de 2026, las aguas cercanas a Southampton, en Long Island, se convirtieron en el escenario de un espectáculo natural pocas veces visto de esta manera. Cientos de mantarrayas fueron capturadas en video nadando grácilmente cerca de la superficie, en lo que muchos describen como una auténtica conexión con la naturaleza.

La autora de esta maravillosa hazaña visual fue Joanna Steidle, una piloto de drones profesional afincada en los Hamptons, reconocida por sus impresionantes tomas aéreas oceánicas. En sus redes sociales, Steidle describió la experiencia como un momento de comunión total: "Mientras las filmo, puedo sentir cómo mi corazón y mi respiración se alinean con el aleteo de sus alas... en estos momentos me siento completamente conectada y presente".

¿Qué son las mantarrayas "cownose"?

Las protagonistas de este video son las rayas gavilán (cownose rays), una especie migratoria de elasmobranquios (peces cartilaginosos). Su nombre proviene de su distintiva cabeza con lóbulos altos que se asemeja al hocico de una vaca. Son criaturas tímidas y no agresivas, con una envergadura que puede alcanzar hasta 3 pies (1 metro). Se alimentan principalmente de moluscos bivalvos, como las almejas, y otros habitantes del fondo marino.

Un dato curioso es que cuando estas mantarrayas se agrupan en grandes números, el colectivo se conoce con el término poético de "fiebre" (fever), como en "una fiebre de rayas".

El impacto del cambio climático y la tecnología

El avistamiento ha generado un interesante debate en la comunidad científica. Por un lado, expertos sugieren que el aumento de las temperaturas de los océanos, impulsado por el cambio climático, podría estar desplazando la migración de estas especies más al norte. Dean Grubbs, de la Universidad Estatal de Florida, indicó que históricamente las grandes escuelas terminaban su migración en la Bahía de Chesapeake, pero las aguas más cálidas están empujando a muchas especies hacia el norte.

Asimismo, Ryan Wallace, de la Universidad Adelphi, señaló que estas mantarrayas prefieren aguas entre 21°C y 26°C (70-79°F), lo que podría hacer que lleguen a Nueva York antes en primavera y se queden más tiempo en otoño.

Sin embargo, otros científicos como Matthew Ajemian y Thomas Grothues apuntan a un factor adicional: el sesgo del observador. Las mantarrayas han visitado las aguas de Long Island desde el siglo XIX, pero la proliferación de la tecnología de drones ha hecho que la vida silvestre cotidiana sea mucho más visible para el público, que a menudo las confunde con tiburones al ver la punta de sus alas sobresalir del agua.

Drones: una nueva ventana al océano

Los investigadores coinciden en que los drones son una herramienta revolucionaria. Permiten estimar el tamaño y el movimiento de grandes grupos de mantarrayas, algo sumamente difícil de lograr desde la superficie, abriendo un mundo de posibilidades para el estudio y conservación de la vida marina.

Un futuro esperanzador

El uso de esta tecnología no solo nos permite maravillarnos con la belleza de la naturaleza, sino que nos brinda datos cruciales para entender cómo las especies se adaptan a un planeta en cambio. La conexión que sintió Steidle al filmarlas es un recordatorio de la importancia de proteger nuestros océanos.