Levantar la alfombra del baúl de un auto nuevo ya no revela la clásica rueda de repuesto: cada vez más modelos prescinden de ella y la reemplazan por un compresor y un líquido sellador. La tendencia global, acelerada por los autos chinos, choca con las rutas argentinas y genera dudas entre los compradores.

La escena era casi un ritual: abrir el baúl de un 0 km y encontrarse con una rueda idéntica a las otras cuatro, el gato mecánico y la llave cruz. Desde hace algunos años, esa postal está desapareciendo. Cada vez más fabricantes optan por eliminar la rueda de auxilio y entregar, en su lugar, un pequeño bolso con un compresor de 12 voltios y una botella de líquido sellador, o simplemente un fondo plano ocupado por cables y baterías.

La noticia fue publicada por Elonce y generó revuelo entre los compradores. La decisión responde a una lógica de mercado global, pero choca de frente con la realidad de las rutas argentinas y de la región, donde un simple corte lateral del neumático puede convertir un imprevisto menor en una espera desesperada por una grúa.

¿Por qué las marcas abandonan la rueda de auxilio?

La desaparición del repuesto no es un capricho: detrás hay una combinación de eficiencia energética, reducción de costos y electrificación. Un conjunto de auxilio completo (rueda, gato y llave) puede pesar entre 15 y 25 kilogramos. Eliminar ese peso muerto permite bajar el consumo de combustible y las emisiones de carbono, un punto crítico para homologar los vehículos bajo normativas ambientales internacionales.

Además, en los autos eléctricos y en los híbridos enchufables, las baterías se ubican debajo del piso y en la zona posterior, eliminando físicamente el espacio donde solía alojarse el repuesto. Al quitarlo, las marcas pueden ofrecer entre 60 y 80 litros adicionales de capacidad de baúl, aunque ese espacio extra a veces no sea del todo útil.

El factor económico también es clave: no proveer la quinta rueda ni el herramental representa un ahorro millonario para las terminales cuando se multiplica por millones de unidades.

El factor chino: autos pensados para autopistas perfectas

Si bien las marcas europeas y norteamericanas fueron las pioneras en reemplazar la rueda convencional por una temporal de tipo “galletita”, los fabricantes chinos dieron un paso más: eliminaron por completo cualquier elemento físico de reemplazo. Marcas como BYD, Chery, Haval, BAIC o MG diseñan sus vehículos pensando en su gigantesco mercado doméstico, donde la infraestructura vial es de primer nivel y la asistencia rápida funciona de manera hiperconectada.

En ese ecosistema urbano, cambiar una cubierta al costado del camino resulta obsoleto frente al uso de kits selladores o la llamada al auxilio mecánico inmediato. Y aunque al mercado argentino llegan algunos modelos con rueda de auxilio, la mayoría de los vehículos de origen chino se venden exclusivamente con el kit antipinchazos.

El choque con la realidad regional

La dificultad es evidente: en América Latina, las largas distancias entre ciudades, tramos sin señal de celular y un estado del asfalto irregular hacen que la falta de un repuesto se convierta en un riesgo real. Un kit antipinchazos sirve para reparar una pérdida de aire causada por un clavo en la banda de rodamiento, pero es inservible si el neumático sufre un corte lateral o estalla después de pasar por un bache profundo. En esos casos, la única salida es la grúa.

Ante esta realidad, muchos usuarios optan por comprar por su cuenta una rueda adicional, que termina ocupando de forma suelta e improvisada el espacio de carga que los ingenieros intentaron optimizar.

En resumen: la falta de rueda de auxilio es una tendencia que vino para quedarse, pero mientras las rutas no estén a la altura, la decisión de las automotrices seguirá generando más de un dolor de cabeza a los conductores argentinos.