Parece un chiste, pero es ciencia pura. En Montana, unos paleontólogos analizaron un coprolito —excremento petrificado— de hace 66 millones de años y encontraron un tesoro microscópico: la pluma de un ave primitiva. Es la primera vez que el 'menú' de un dinosaurio queda registrado con tanta precisión biológica.

El Dato Loco

Una pluma de apenas un centímetro sobrevivió intacta dentro de los desechos de un dinosaurio terópodo durante 66 millones de años.

¿Cómo pasó? El excremento se petrificó rápidamente en la formación geológica de Hell Creek, Montana (EE.UU.), actuando como una cápsula del tiempo que protegió la estructura de la pluma del ave acuática.
El Contexto Curioso

Este hallazgo es disruptivo porque no es solo un fósil más; es una evidencia directa de la dieta de los terópodos. Al ser el primer caso de este tipo, permite a los científicos trazar una línea real sobre qué especies fueron devoradas justo antes de la gran extinción.

Fuente: L'Humanité

Reflexión: A veces, la respuesta a los grandes enigmas de la evolución no está en los huesos, sino en lo que el animal dejó atrás al ir al baño.