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15/01/2026 13:23 • TECNOLOGIA • TECNOLOGIA
El 13 de enero de 2026, el portal El Español informó que diversas empresas chinas habrían enviado al menos doce solicitudes a la ITU, organismo de la ONU que regula las frecuencias y posiciones orbitales, para desplegar megaconstelaciones de satélites de internet. Los dos proyectos más grandes, denominados CTC?1 y CTC?2, contemplan 96.714 satélites cada uno, lo que eleva la cifra total a 193.428 satélites solo en esas propuestas.
La LEO abarca altitudes entre 200 y 2.000 km sobre la superficie del planeta. Es la zona preferida para constelaciones de comunicaciones porque permite latencias muy bajas y coberturas globales. Sin embargo, el espacio disponible es limitado y los objetos circulan a velocidades superiores a 7 km/s, lo que convierte cualquier colisión en un evento catastrófico.
El acumulado de cientos de miles de satélites aumentaría drásticamente la probabilidad de impactos. Cada colisión genera fragmentos que a su vez pueden colisionar con otros objetos, provocando una cascada de escombros conocida como síndrome de Kessler. En un escenario extremo, la LEO quedaría inutilizada para futuras misiones, afectando servicios críticos como GPS, meteorología y comunicaciones.
Mientras China avanza, SpaceX recibió recientemente la autorización de la FCC para lanzar 7.500 satélites Starlink, con un límite total de 15.000 para la segunda generación, después de haber solicitado 30.000. La compañía también está rebajando la órbita de unos 4.400 satélites de 559 km a 480 km para mitigar el riesgo de colisión.
La prioridad en la asignación de frecuencias y slots orbitales se otorga a los primeros solicitantes. Por eso, China busca asegurar sus derechos antes de que otras megaconstelaciones, como la de Amazon (Project Kuiper) o la de la propia SpaceX, ocupen esos recursos. La comunidad astronómica y varios expertos espaciales han denunciado el peligro de una “contaminación lumínica” que obstaculizaría la observación del cielo.
Actualmente se exploran tecnologías de desorbitado activo, como láseres de alta potencia y sistemas de propulsión de bajo consumo, pero la eliminación completa de miles de objetos sigue siendo un desafío técnico enorme. La comunidad internacional sigue presionando a la ITU y a los organismos nacionales para establecer límites más estrictos a la densidad orbital.