Imago Noticias
Julieta Prandi despide a su perro Apollo y comparte su duelo en redes
Jimena Monteverde reacciona con ira a las críticas de "La cocina rebelde"
Evelyn Botto abandona MasterChef Celebrity tras polémica en el repechaje
River Plate busca a Román y un delantero tras rechazos a Andino y Carrizo
17/01/2026 09:15 • ACTUALIDAD • ACTUALIDAD
Hace más de veinte años, investigadores del Instituto Weizmann de Ciencias identificaron neuronas sensoriales en los folículos de los bigotes de rata que permanecían silenciosas mientras el bigote se movía de forma rítmica en el aire, activándose sólo al contacto con un objeto.
¿Cómo logra un sistema sensorial distinguir entre el propio movimiento y el contacto externo? La respuesta surgió en un nuevo artículo publicado en Nature Communications, donde un equipo liderado por el estudiante de maestría Taiga Muramoto, bajo la dirección de la profesora Satomi Ebara (Universidad Meiji, Kioto), y con la colaboración del profesor Takahiro Furuta (Universidad de Osaka) y del Dr. Knarik Bagdasarian (Instituto Weizmann), desentrañó la solución evolutiva.
Los bigotes de rata están incrustados en folículos de aproximadamente 100 micras de grosor. Cada folículo contiene:
Estos receptores se agrupan en un anillo de una sola capa cercano al centro de masa del folículo, punto de pivote que prácticamente no se desplaza durante el batido del bigote.
El estudio clasificó los mecanorreceptores en dos grupos principales:
En particular, se identificó un subtipo de unos 50 mecanorreceptores con forma de maza diseñados para detectar el tacto activo, aislados mecánicamente del ruido interno.
Animales que no dependen del batido activo, como los gatos, poseen mecanorreceptores en una matriz colágena más laxa y sin la organización en anillo central, lo que reduce su capacidad de filtrar el propio movimiento.
Las ratas, al ser más activas en la oscuridad y carecer de visión nocturna desarrollada, dependen crucialmente de este sistema táctil para explorar su entorno inmediato, localizar alimento y evitar peligros.
La investigación del profesor Ehud Ahissar contó con el apoyo de Magnus Konow, en honor a su madre Olga Konow Rappaport.
Este hallazgo no solo aporta una comprensión profunda de la biología sensorial de los roedores, sino que también abre perspectivas para el desarrollo de sensores biomiméticos en robótica y tecnologías de detección táctil.