20/01/2026 08:18 - Salud
Ozempic es la marca comercial del semaglutida, un agonista del péptido?1 similar al glucagón (GLP?1). Estos fármacos reducen el apetito y ralentizan el vaciamiento gástrico, lo que permite comer menos sin sentir hambre. Por eso se han convertido en una opción popular para la pérdida de peso, aunque su costo puede ser elevado.
El artículo señala que, una vez que se interrumpe el tratamiento, la sensación de saciedad provocada por el fármaco desaparece. El cuerpo y el cerebro vuelven a demandar la energía que necesitan, y si durante la fase de uso no se han adoptado hábitos alimenticios saludables, el peso perdido se recupera rápidamente. Este fenómeno se conoce como “efecto rebote”.
Ozempic funciona mientras está presente en el organismo; sin embargo, no enseña al paciente a gestionar la alimentación, el sueño, el estrés o la actividad física. Si esas áreas no se trabajan, el efecto de la inyección desaparece al retirarla y el cuerpo restablece su anterior equilibrio calórico.
Los especialistas sugieren combinar el uso de GLP?1 con educación nutricional y cambios estructurales en el estilo de vida: planificación de comidas balanceadas, horarios regulares, aumento de la actividad física, control del estrés y una buena higiene del sueño. De esta forma, la pérdida de peso puede consolidarse y mantenerse después de dejar el medicamento.
Los agonistas de GLP?1 pueden ser una valiosa herramienta de arranque, pero no constituyen una solución definitiva. El verdadero objetivo debe ser desarrollar hábitos saludables que mantengan la pérdida de peso a largo plazo, evitando la dependencia de una “inyección mágica”.
Alfredo S. Quiroga
Conspiraciones