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28/01/2026 08:08 • Salud
En 1966, en el Hospital de Winnipeg, Canadá, el recién nacido Bruce Reimer fue sometido a una circuncisión con un bisturí eléctrico de última generación. El instrumento falló, provocando una descarga que destruyó gran parte de su pene. La familia Reimer quedó devastada, pues la medicina de la época ofrecía pocas opciones de reparación.
El psicólogo John Money, entonces investigador del Johns Hopkins Hospital, defendía que el género era una construcción social y que, si se intervenía antes de los dos años, los niños podían ser criados como varón o mujer sin consecuencias psicológicas. Ante la tragedia, los padres Reimer aceptaron participar en su experimento.
En 1967, bajo la supervisión de Money, Bruce fue sometido a una castración quirúrgica y a la extracción de los testículos. Legalmente cambió su nombre a Brenda y comenzó una estricta crianza femenina: ropa, juguetes y actividades “de niña”. Cada año la familia viajaba a Baltimore para sesiones de seguimiento, donde Money registraba cada gesto buscando validar su hipótesis.
Brenda mostró una marcada incongruencia entre su identidad asignada y su biología. Rechazaba los vestidos, rompía muñecas y prefería juegos tradicionales de niños. En la escuela sufría burlas y era etiquetada como “mujer cavernícola”. Las visitas a Money incluían exigencias psicológicas invasivas, lo que intensificó su sufrimiento.
A los doce años, la pubertad reveló que los estrógenos no producían cambios femeninos. En 1980, los padres decidieron revelar la verdad a los gemelos. Brenda, entonces de quince años, eligió el nombre David y comenzó una larga transición: mastectomía doble, faloplastia y terapia con testosterona.
David vivió bajo una sombra psicológica profunda, intentó suicidarse en dos ocasiones antes de los veinte años. En 1997, el sexólogo Milton?Diamond publicó un artículo que desmontó la teoría de Money y denunció la práctica de cirugías sin consentimiento en niños intersexuales. David relató su historia en entrevistas y en el libro *As Nature Made Him* (2000).
En 2002, el hermano gemelo de David, Brian, falleció por sobredosis de antidepresivos. Dos años después, David Reimer se quitó la vida en Winnipeg, dejando un legado que transformó la ética médica y la atención de trastornos de desarrollo sexual.
Hoy, la mayoría de los centros especializados en trastornos de desarrollo sexual en Canadá, EE.?UU. y Europa adoptan un enfoque multidisciplinario que prioriza el consentimiento del menor y la participación familiar, según la Dra. Polly?Carmichael del Great Ormond Street Hospital.
Fuente: Infobae