25/06/2026 23:37 - Internacionales
El gobierno talibán en Afganistán ha emitido una directiva prohibiendo el uso de smartphones para todos los funcionarios públicos, desde altos rangos hasta el personal de servicio, según informó The Guardian basándose en documentos oficiales.
La medida, ordenada por los tribunales militares del grupo y revisada por el medio británico, entró en vigor esta semana y prohíbe terminantemente el uso de teléfonos móviles a 'alto rango, bajo rango, muyahidines generales o personal de servicio'.
La orden establece que 'si alguien usa uno, su teléfono móvil será destrozado y se impondrá un castigo legal y de la sharia al infractor'.
En videos difundidos en redes sociales, se observa a funcionarios talibanes leyendo la orden de prohibición mientras otros destruyen teléfonos a golpes, una escena que ha generado alarma sobre el estado de los derechos civiles en el país.
Cualquier exención requeriría un decreto escrito del líder supremo del Talibán, Hibatullah Akhundzada.
Aunque la directiva apunta oficialmente a empleados gubernamentales, reportes desde el interior de Afganistán indican una implementación irregular.
En algunas ciudades y provincias, la prohibición ya se extiende a mujeres, civiles, trabajadores médicos, maestros y estudiantes.
Analistas consultados sugieren que esto podría ser una prueba para un vet total a nivel nacional, similar al corte de internet ordenado en septiembre del año anterior.
Las razones detrás de esta decisión radicarían en el temor a las filtraciones internas y la percepción de pérdida de productividad. Los funcionarios usan sus smartphones para fotografiar documentos y grabar reuniones, lo que ha resultado en filtraciones antes de que el líder supremo las apruebe.
Además, existe una preocupación sobre el uso del tiempo de los empleados. 'La gente está todo el tiempo en sus teléfonos y no trabaja', explicó un analista, señalando que la diferencia es que ningún otro país legisla contra esto de manera tan draconiana.
La medida también sigue a las protestas en la ciudad occidental de Herat, donde el Talibán arrestó a mujeres por 'hijab incorrecto'. En esas manifestaciones, fuerzas talibanas dispararon contra la multitud, causando al menos dos muertos. Los videos de esos incidentes, captados con teléfonos, habrían alarmado al régimen, que intentó negar los hechos antes de que las imágenes circulasen globalmente.
Un empleado gubernamental en Herat relató que decomisaron y destruyeron su teléfono valorado en 8.000 afghanis (unos 95 libras), calificando la pérdida como un acto de fuerza desproporcionado.
Alfredo S. Quiroga