02/07/2026 03:05 - Internacionales
Venezuela vive una de las mayores tragedias de su historia reciente. Una semana después del doblete sísmico del 24 de junio de 2026, con epicentro cerca de Morón (a unos 170 kilómetros al oeste de Caracas), el país continúa en estado de shock y emergencia. La presidenta encargada Delcy Rodríguez decretó siete días de duelo nacional a partir del miércoles 1 de julio, en homenaje a las miles de víctimas fatales.
El balance oficial escaló dramáticamente: de 1.943 muertos reportados el martes 30 de junio, la cifra ascendió a 2.295 fallecidos y 11.267 heridos según informó Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional. Organismos internacionales estiman que la cantidad de desaparecidos podría alcanzar entre 40.000 y 70.000 personas.
Satélites internacionales monitorearon el impacto del doblete sísmico. El satélite NISAR de la NASA y la ISRO (agencia espacial india) captó imágenes entre el 13 y el 25 de junio que revelan desplazamientos de hasta 40 centímetros en la corteza terrestre. Los mapas generados con tecnología InSAR (Interferometría de Apertura Sintética) muestran zonas donde la superficie se movió en direcciones opuestas: los tonos rojos indican desplazamiento hacia el este, mientras que los azules marcan movimiento hacia el oeste.
La energía liberada por los sismos fue detectada incluso a 5.200 kilómetros de distancia, en el Observatorio Argentino Alemán de Geodesia (AGGO) en Berazategui, Argentina, donde las ondas primarias tardaron ocho minutos y medio en llegar desde el epicentro.
Según estimaciones de la NASA, cerca de 58.870 edificios fueron dañados o destruidos en las zonas de mayor afectación, particularmente cerca de San Felipe y Yumare. El sistema Copernicus de la Unión Europea también activó sus sensores ópticos de alta resolución y los satélites Sentinel para mapear el territorio afectado.
Un doblete sísmico es una secuencia en la que dos terremotos fuertes ocurren en una misma región en un intervalo muy corto, presentando magnitudes comparables. A diferencia de la típica secuencia de "evento principal + réplicas", en un doblete ambos sismos son relevantes por sí mismos y pueden producir daño como eventos primarios. En el caso de Venezuela, los dos sismos tuvieron solo 39 segundos de diferencia con magnitudes de 7,2 y 7,5 respectivamente, lo que redujo drásticamente la capacidad de respuesta y expuso a las estructuras a una segunda exigencia inmediata.
En el estado costero de La Guaira, epicentro de la tragedia, las historias se repiten edificio tras edificio. Francisco Pérez, de 28 años, pasó una semana frente a los escombros de un edificio donde quedó sepultada Nancy Rojas, de 67 años, a quien consideraba como su madre. Mediante un código de golpes (dos para "sí", tres para "no"), él asegura que recibió respuestas de ella durante los primeros días, pero el silencio se impuso.
La plataforma que impulsa la líder opositora María Corina Machado registró 40.668 personas como "sin contacto" con sus familiares. Hay al menos 855 edificios afectados, 189 de ellos con colapso total. El presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, llegó a mencionar que podrían haber hasta 10.000 fallecidos.
Un fenómeno que preocupa a los equipos de rescate es el de supervivientes que se graban fingiendo estar atrapados entre los escombros para atraer a los rescatistas hacia el edificio exacto donde tienen a sus seres queridos. La desesperación por encontrar a los suyos lleva a extremos impensados.
Más de 27 países enviaron ayuda con más de 3.300 rescatistas y 200 perros de búsqueda. Estados Unidos donó 300 millones de dólares en ayuda humanitaria. La Unión Europea activó el sistema Copernicus para generar análisis automáticos del daño estructural. El Papa León XIV donó 100.000 euros. Argentina envió 64 efectivos militares de la Brigada Especial Federal de Rescate (BEFER).
El Gobierno de Estados Unidos, en colaboración con Starlink, trabaja para restablecer la conectividad en las regiones más afectadas mediante el despliegue de terminales de internet satelital.
El análisis preliminar de Naciones Unidas estima que los daños físicos directos ascienden a 6.700 millones de dólares, cifra que representa cerca del 6% del PIB de Venezuela. El rango de pérdidas se sitúa entre 4.700 y 8.700 millones de dólares.
Venezuela se ubica sobre el límite entre la Placa del Caribe y la Placa Sudamericana, una zona de intensa actividad sísmica debido a la fricción y el desplazamiento de estos grandes bloques tectónicos. Este límite atraviesa el norte del país, desde la frontera con Colombia hasta el litoral central, y genera actividad sísmica constante, especialmente en las proximidades de sistemas de fallas activas como la de Boconó, San Sebastián y El Pilar. La combinación de múltiples fallas sobre un territorio densamente poblado, el crecimiento urbano y la expansión de ciudades en áreas vulnerables incrementa la frecuencia e intensidad de los terremotos.
Fuentes: El Día | La Mañana Neuquén | El País
Alfredo S. Quiroga