11/07/2026 22:19 - Economia
Los trabajadores de aplicaciones de delivery comenzaron a recurrir con mayor frecuencia a préstamos ofrecidos por las propias plataformas para comprar o reparar sus bicicletas y motos. Si bien esta modalidad permite el acceso a financiamiento para un sector con baja bancarización, también enciende alarmas por las altas tasas de interés y la posible dependencia económica que genera.
Según informó el Sindicato de Trabajadores de Reparto por Aplicación (Sitrarepa) el 11 de julio de 2026, algunas líneas de crédito podrían alcanzar tasas de hasta el 700% anual, una cifra que las empresas no han confirmado ni desmentido públicamente. La secretaria general del gremio, Belén D'Ambrosio, advirtió que estos préstamos se otorgan de manera selectiva a quienes registran altos niveles de actividad en las aplicaciones.
Un informe reciente del Banco Central de la República Argentina (BCRA) sobre proveedores no bancarios de crédito analizó el rol de las plataformas. La conclusión fue directa: las apps están financiando a su propia base de trabajadores.
Desde las empresas aseguran que estas herramientas buscan ampliar el acceso al crédito para personas que no cuentan con historial bancario. Utilizan información como la antigüedad en la plataforma, la tasa de aceptación de pedidos y las calificaciones de los usuarios como un scoring alternativo.
Pedidos Ya informó que otorgó 57.000 créditos por un total de 84 millones de dólares desde 2022 (cuando comenzó con comercios) y 2024 (cuando se extendió a repartidores). Las líneas para repartidores tienen un plazo máximo de seis meses y no pueden superar el 30% de sus ingresos en la plataforma.
Asimismo, Banco Galicia anunció un acuerdo con Rappi para brindar soluciones de financiamiento y bancarización a repartidores y comercios adheridos.
Desde Sitrarepa advierten que el modelo puede generar una dependencia circular: los repartidores necesitan el crédito para seguir trabajando, pero terminan trabajando más horas para devolver ese crédito. D'Ambrosio señaló que muchos repartidores extienden su jornada laboral, trabajando entre 10 y 12 horas solo para cubrir gastos fijos y cuotas.
Estos préstamos deberían estar regulados por el Estado para garantizar que la inclusión financiera no se convierta en una trampa de endeudamiento. Con un diálogo abierto entre trabajadores, empresas y reguladores, existe la esperanza de construir un sistema de crédito más equitativo y sostenible para los trabajadores de la economía gig.
Alfredo S. Quiroga