22/07/2026 04:43 - Internacionales
El presidente de Nicaragua sorprendió al mundo al anunciar el cese definitivo de las elecciones en el país.
El 19 de julio de 2026, durante el acto por el 47 aniversario de la revolución sandinista, el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, anunció que en el país centroamericano no volverá a haber elecciones. Según el mandatario, la medida busca evitar que partidos financiados por Estados Unidos tomen el poder. Esta declaración fue inmediatamente repudiada por la comunidad internacional.
El 21 de julio de 2026, el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, advirtió a través de un comunicado que el gobierno de Donald Trump no se quedará de brazos cruzados frente a esta decisión, calificando el anuncio como una muestra de “cobardía y temor a la voluntad del pueblo”. Además, la Asamblea Nacional de Nicaragua, controlada por el oficialismo, confirmó que inició el análisis de reformas legales para cumplir con las directrices presidenciales.
Daniel Ortega gobierna Nicaragua desde 2007, y desde febrero de 2025 comparte la presidencia con su esposa, Rosario Murillo, tras una reforma constitucional. En las últimas elecciones, celebradas en noviembre de 2021, el líder sandinista obtuvo el 75,92% de los votos en unos comicios fuertemente cuestionados tras el encarcelamiento de siete candidatos opositores con posibilidades de ganar.
La nueva medida adelanta lo que muchos opositores temían: la transición hacia un Estado de partido único similar al de Cuba o Corea del Norte. Las próximas elecciones estaban teóricamente previstas para noviembre de 2027, pero las recientes declaraciones ponen en duda su realización.
Figueros opositores que fueron exiliados y despojados de su nacionalidad, como Félix Maradiaga, señalaron que Ortega finalmente confesó su intención de instaurar una dictadura de partido único. “Ortega enterró la democracia nicaragüense hace ya mucho tiempo. Esta es simplemente una expresión que demuestra de manera inequívoca cómo se le cayó la máscara de la supuesta legalidad”, declaró Maradiaga.
Según analistas internacionales, la hipocresía electoral solía ser la herramienta de los autócratas para mantener una fachada de legitimidad. Al eliminar este mecanismo, el régimen nicaragüense establece un peligroso precedente para otras autocracias en el mundo, en un momento donde la democracia global está en retroceso.
Alfredo S. Quiroga