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14/01/2026 03:12 • TECNOLOGIA • TECNOLOGIA
Durante décadas se creyó que la magnetosfera de la Tierra actuaba como un escudo que impedía que partículas de la atmósfera escaparan al espacio. Esa idea, formulada en 2005, sostenía que los compuestos volátiles hallados en el regolito lunar –agua, dióxido de carbono, helio y nitrógeno– provenían del periodo previo a la generación del campo magnético terrestre, hace unos 3 700 millones de años.
El equipo liderado por el físico Eric Blackman y el estudiante de posgrado Shubhonkar?Paramanick utilizó modelos computacionales para comparar dos escenarios:
Los resultados mostraron que el escenario actual facilita mucho más la transferencia de partículas atmosféricas a la Luna. La magnetosfera, lejos de bloquear, actúa como una vía de canalización que dirige iones cargados hacia la región conocida como la «cola magnética».
Cuando la Luna está en fase de luna llena atraviesa la cola magnética, un túnel creado por la interacción del viento solar con el campo terrestre. Allí, los átomos de oxígeno, nitrógeno y otros gases son arrancados de la atmósfera, acelerados y depositados directamente sobre el regolito lunar, que no posee atmósfera propia para detenerlos.
Los investigadores compararon sus modelos con datos obtenidos de rocas lunares traídas por las misiones Apolo 14 y 17. El análisis confirmó la presencia de gases de origen terrestre y permitió distinguir entre partículas de origen solar y aquellas provenientes de la atmósfera de la Tierra.
El descubrimiento aporta una valiosa pista sobre la historia de la atmósfera terrestre y, al mismo tiempo, sugiere que el regolito lunar contiene recursos clave –oxígeno, nitrógeno y potencialmente hidrógeno– que podrían ser utilizados para producir agua, combustible y aire respirable en futuras bases lunares, reduciendo la dependencia de suministros desde la Tierra.
Con la llegada de misiones como Artemis y la recopilación de nuevos muestras por los módulos Chang’e?5 y Chang’e?6, los científicos podrán profundizar en la composición volátil del regolito y afinar los modelos de transferencia atmosférica. Además, el registro químico atrapado en la Luna podría ayudar a reconstruir la evolución del campo magnético y la atmósfera de nuestro planeta.
Fuentes: El Confidencial y CNN Español