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20/01/2026 13:07 • Salud
El 20 de enero de 2026 se dio a conocer una investigación internacional liderada por el Max Planck Institute for Empirical Aesthetics (MPIEA) de Frankfurt. Publicada en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), es el mayor estudio realizado hasta la fecha sobre personas que **nunca han tenido relaciones sexuales** a lo largo de su vida.
Se analizaron los datos de más de 400?000 británicos con edades entre 39 y 73 años. De esta población, alrededor del 1?% declaró no haber experimentado nunca actividad sexual. Los investigadores combinaron cuestionarios de salud mental, historial educativo y socio?económico, y análisis genómicos para identificar los factores asociados.
Los individuos que nunca tuvieron relaciones sexuales presentaron:
La investigación encontró una mayor prevalencia de virginidad adulta en regiones con mayor desigualdad económica**. Los hombres que nunca tuvieron relaciones sexuales tendían a vivir en áreas donde la proporción de mujeres era menor y donde la desigualdad de ingresos era más alta.
El estudio estima que aproximadamente el 15?% de la variación en la ausencia de experiencia sexual se explica por componentes hereditarios. Los investigadores detectaron coincidencias con genes vinculados a la inteligencia, la educación y algunos trastornos neuropsiquiátricos, como el autismo.
Según la psiquiatra y sexóloga Walter Ghedin, la asexualidad es una orientación que se caracteriza por una ausencia o disminución de atracción sexual, sin que ello implique un trastorno. "Las personas asexuales pueden sentir atracción romántica y desarrollar relaciones afectivas sin necesidad de actividad sexual".
Los autores del estudio, entre ellos Karin Verweij (Amsterdam UMC) y Abdel Abdellaoui, subrayan que «no se trata de ‘genes de la virginidad’, sino de una interacción compleja entre ambiente, personalidad y genética».
Los hallazgos sugieren que la falta de intimidad sexual en la adultez no está determinada por una única causa, sino por una red de factores interrelacionados. Reconocer esta complejidad es clave para diseñar políticas de salud mental que aborden la soledad y el bienestar emocional, independientemente de la orientación sexual.
La investigación abre nuevas líneas para explorar cómo la ausencia de relaciones sexuales afecta la salud mental y qué intervenciones pueden mitigar sus efectos negativos.