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14/02/2026 12:14 • Economia
Hace poco más de dos décadas, Viviana Bircher y Omar Salinas decidió incursionar en un territorio casi inexplorado para Argentina: la producción de cerezas de alta calidad. Ella era contadora pública; él, empleado del Banco Nación trasladado a Trelew. Sin experiencia en el agro, pero con una visión clara, plantaron en 2003 sus primeras cuatro hectáreas de cerezos en Chubut, motivados por el potencial que la región comenzaba a mostrar.
Lo que empezó como un hobby y una diversificación laboral se transformó, con paciencia y dedicación, en Frutos del Valle Patagónico, una PYME familiar que hoy es referente en el cultivo de fruta fina y compite en los mercados más exigentes del mundo.
Actualmente, la empresa cuenta con 79 hectáreas distribuidas en dos provincias patagónicas:
| Provincia | Chacras | Superficie |
|---|---|---|
| Chubut | Cielos del Sur, Glyn y Las Santinas | 33 hectáreas |
| Santa Cruz | Villa Favaloro (Los Antiguos) | 46 hectáreas |
La producción total oscila entre 900 mil y 1 millón de kilos anuales, de los cuales entre 600 y 700 mil kilos se destinan a la exportación. El resto se comercializa en el mercado interno, donde los últimos dos años fueron especialmente favorables debido a la diferencia cambiaria.
Sofía, hija de los fundadores, explica que la cereza es una fruta compleja de producir, catalogada como "de delicatesen". Existen múltiples variedades, cada una con características y momentos de cosecha particulares:
Algunas variedades son tan sensibles al calor que no pueden cosecharse con determinadas temperaturas porque "se explotan", lo que requiere un manejo sumamente cuidadoso.
El proceso productivo fue evolucionando desde aquel empaque rudimentario de 2010 hasta la tecnología actual. El flujo es meticuloso:
El mercado global de cerezas está dominado por Chile, que abrió los protocolos con China y posicionó la cereza como un producto "chileno". Argentina llegó tarde a esa carrera, y hoy enfrenta varios obstáculos:
Pese a estas dificultades, Frutos del Valle Patagónico exporta exitosamente a China, Estados Unidos, Medio Oriente (particularmente Dubai) y Singapur.
Sofía, quien plantó la primera plantita de cerezos, hoy trabaja 20 horas por día durante la temporada, cuidando cada detalle del negocio. Junto a ella participan su padre Omar, su hermano Cristian, su tío y su novio, quien se incorporó "como la sombra de Viviana". Desde Buenos Aires, mediante viajes y estadías prolongadas en el sur, la familia gestiona un negocio que en temporada alta demanda entre 220 y 240 empleados.
La empresa enfrenta actualmente un momento decisivo. La infraestructura existente es insuficiente para procesar toda la producción, obligándolos a trabajar en tres turnos. Están a la espera de la firma de la propiedad de un predio más grande en el parque industrial de Trelew. Si se concreta, realizarán la inversión necesaria para ampliar capacidad de almacenamiento, frío y embalaje.
Si no se concretara, evaluarían opciones como construir en otra provincia o tercerizar el servicio, lo que implicaría dejar personas sin trabajo. El objetivo es claro: "crear un mercado de nicho, con calidad y eficiencia", afirma Sofía, consciente de que Argentina produce apenas el 1% de lo que produce y exporta Chile.
La cereza es considerada una fruta fina debido a su exquisitez, fragilidad y alto valor comercial. Su producción se concentra principalmente en la Patagonia, donde las condiciones climáticas son ideales: inviernos fríos que garantizan la acumulación de horas de frío necesarias para el desarrollo del fruto, y veranos frescos que favorecen la calidad.
El principal competidor regional es Chile, que ha logrado posicionarse como el proveedor líder de cerezas para el mercado asiático, especialmente durante el Año Nuevo Chino, cuando la demanda se dispara.
Fuente: Clarín Rural