18/02/2026 18:17 • Entretenimiento
Tres jóvenes marginados compartieron departamentos y trabajos precarios en Nueva York durante los años 50 y 60. Nadie imaginaba que Gene Hackman, Dustin Hoffman y Robert Duvall se convertirían en leyendas del cine, pero su amistad, apoyo mutuo y rebeldía contra el establishment los llevó a redefinir la actuación moderna y conquistar la Academia.
El origen de una amistad legendaria
La historia del cine estadounidense tiene capítulos escritos con sangre, sudor y una amistad inquebrantable. A finales de los años cincuenta, tres jóvenes actores se conocieron en el Pasadena Playhouse de California, sin sospechar que sus caminos se entrelazarían para siempre y que sus nombres brillarían en las luces de Hollywood.
Gene Hackman, exmarine nacido en San Bernardino en 1930, había tenido una infancia marcada por la itinerancia familiar y el abandono de su padre a los 13 años. Tras servir en Asia y Hawái, se mudó a Nueva York en 1951 con el sueño de convertirse en actor, financiando sus estudios con beneficios para veteranos mientras trabajaba como portero, vendedor y empleado de farmacia.
Dustin Hoffman, nacido en Los Ángeles en 1937, creció en un entorno económico inestable. De origen ruso judío por parte paterna, sufrió burlas en la escuela por su apariencia, pero descubrió la actuación casi por casualidad mientras estudiaba medicina y música en Santa Monica City College. Fue en el Pasadena Playhouse donde su vida cambiaría al conocer a Hackman.
Robert Duvall, nacido en San Diego en 1931, provenía de una familia militar: su padre fue contraalmirante. Tras estudiar en Principia College y servir en el ejército, se mudó a Nueva York en 1955 para formarse en el Neighborhood Playhouse bajo la guía del legendario Sanford Meisner.
Nueva York: años de lucha y camaradería
El año
1957 marcó el inicio de esta amistad. Hackman, de 27 años y 1.88 metros de altura, se autodefinía como "una persona grande y torpe". Rodeado de jóvenes bronceados que "andaban con tablas de surf", inmediatamente sintió una conexión con Hoffman, de 19 años y 1.68 metros, que vestía Levi's andrajosos y un chaleco de piel de oveja.
"Había algo en él, como si tuviera un secreto. Simplemente sabías que iba a hacer algo", recordó Hackman sobre su primer encuentro con Hoffman.
Un instructor inspirador, Barney Brown, convenció a Hoffman de irse a Nueva York contra la voluntad de sus padres. "Cuando Barney murió, sentí que mi padre ideal había muerto", confesaría años después el actor.
En
1958, Dustin Hoffman llegó a Nueva York con solo
50 dólares en el bolsillo. Se alojó primero en el apartamento de Hackman y su primera esposa, Fay Maltese, durmiendo en un colchón en el suelo de la cocina durante tres semanas. Posteriormente, Gene consiguió que Dustin se mudara con Robert Duvall a un apartamento de tres habitaciones en la esquina de la calle 109 y Broadway.
"La sensación era que Bobby era el nuevo Brando. Sentía que él era el indicado, y probablemente yo no. En cierto sentido, yo era su hermano pequeño", expresó Hoffman en una entrevista.
La supervivencia en los años difíciles
Los tres se sumergieron en una comunidad de jóvenes actores que combinaban audiciones con empleos de subsistencia:
- Dustin Hoffman: trabajó como mecanógrafo y empleado en tiendas.
- Gene Hackman: vendía zapatos y movía muebles.
- Robert Duvall: trabajó en almacenes y oficinas de correos.
"En aquellos días era una cuestión de quién de nosotros estaba más pobre en ese momento, y los otros dos lo ayudaban", afirmó Hackman. Hoffman añadió: "Haría cualquier trabajo en cualquier lugar. No tenía vergüenza".
Duvall recuerda fiestas en el apartamento de Hackman, con Faye cocinando espaguetis para un grupo de actores. "Fueron buenos años, sin saber qué nos depararía el futuro. Todos esos amigos. Fue muy importante. Soñando. Fue divertido", contó en una entrevista.
El método y la búsqueda de la verdad actoral
Entre clases de interpretación, análisis de Tennessee Williams y estudios de las técnicas de
Stanislavski, los tres amigos practicaban "vivir con verdad en circunstancias imaginarias", como solía decir Duvall. Observaban gestos y comportamientos en la calle para incorporarlos a sus personajes.
A principios de los años 60, Hoffman y Duvall compartían apartamento en la calle 22 Oeste. Las audiciones eran frecuentes y frustrantes. Hackman recordaba leer en escenarios vacíos frente a productores escondidos en la oscuridad. Hoffman enfrentaba rechazos que ponían a prueba su confianza. Duvall, tras críticas negativas en una obra de George Bernard Shaw, regresó temporalmente a casa de sus padres antes de retomar su camino.
El despegue hacia el estrellato
Los primeros avances llegaron gradualmente.
Gene Hackman participó en "Any Wednesday" y luego en "Lilith", hasta recibir una nominación al Oscar por "Bonnie and Clyde" (1967).
Robert Duvall interpretó a Boo Radley en "To Kill a Mockingbird" (1962) y destacó en teatro con "A View from the Bridge".
Dustin Hoffman, tras recibir un Obie por "The Journey of the Fifth Horse", saltó a la fama como Benjamin Braddock en "The Graduate" (1967), de Mike Nichols.
Sus filmografías posteriores consolidaron su diversidad actoral:
- Dustin Hoffman: brilló en "Tootsie", "Midnight Cowboy", "Kramer vs. Kramer" y "Rain Man", ganando dos premios Oscar a Mejor Actor.
- Gene Hackman: ganó dos premios Oscar, uno por Mejor Actor en "The French Connection" y otro por Mejor Actor de Reparto por "Unforgiven". También destacó en "The Conversation" y "Superman".
- Robert Duvall: se consagró con "Apocalypse Now", "The Godfather" y "The Apostle", esta última le valió su único Oscar a Mejor Actor.
Una filosofía compartida
Los tres compartían una disposición a asumir riesgos y explorar cada personaje desde su interior. Hoffman definía la actuación como un estado de concentración absoluta. Hackman destacaba cómo los años difíciles habían fortalecido su determinación.
"Si hubiéramos estado en una fiesta con un grupo de actores desempleados y alguien hubiera dicho: '¿Ven a esos tres? Van a ser estrellas de Hollywood', todo el lugar habría estallado en risas y habríamos sido parte de la risa", declaró Hackman. "Nuestra afectación era contraria a lo establecido. 'Triunfar' significaba mantenernos puros, no vendernos. 'Triunfar' significaba hacer el trabajo".
Décadas después, Hackman y Hoffman coincidieron en "Runaway Jury", mientras Duvall protagonizó "Secondhand Lions". Aunque sus trayectorias los llevaron por caminos distintos, siempre recordaron aquellos años en Nueva York, donde aspiraciones, debates y amistad cimentaron carreras que hoy se estudian como referentes del cine estadounidense.
"Hoy no somos diferentes", reflexionó Hackman. "Si algo sucediera y se acabara, y de repente tuviéramos que trabajar en un teatro comunitario, ahí estaríamos".
Fuentes: