19/02/2026 13:21 • Actualidad
La NASA prepara el regreso del ser humano al espacio lunar con la misión Artemis II, prevista para marzo de 2026. Argentina tendrá un papel protagónico con el satélite Atenea, desarrollado en Córdoba, mientras los ingenieros superan desafíos técnicos con el combustible de hidrógeno y la tripulación se entrena para la vida a bordo de la nave Orión.
Un hito histórico para la humanidad y para Argentina
La humanidad está a punto de volver a la Luna tras más de medio siglo de ausencia. La misión
Artemis II de la NASA, prevista para lanzarse a partir del
6 de marzo de 2026 desde el Centro Espacial Kennedy en Cabo Cañaveral, Florida, marcará el regreso de astronautas al entorno lunar, algo que no ocurría desde el programa Apolo en diciembre de 1972.
Pero esta misión tiene un condimento especial para nuestro país:
Argentina tendrá presencia propia en esta aventura espacial. El microsatélite
Atenea, un CubeSat de aproximadamente
11 kilos de peso desarrollado íntegramente en nuestro país, viajará como carga secundaria a bordo del potente cohete Space Launch System (SLS), convirtiéndose en el primer satélite argentino en alcanzar lo que se denomina "órbita profunda", a más de
70.000 kilómetros de la Tierra.
El satélite argentino que hará historia
El satélite Atenea fue desarrollado por la empresa
VENG y diseñado en las instalaciones de la
Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), en el Centro Espacial Teófilo Tabanera, ubicado en Falda del Cañete, Córdoba.
"Además de la importancia que tiene Artemis II como el regreso de una misión tripulada a la Luna, para nosotros que viaje nuestra misión Atenea lo convierte en un hecho histórico", destacó
Marcelo Colazo, gerente de Vinculación Tecnológica de CONAE. "Es la primera vez que salimos de las órbitas bajas y nos vamos al espacio profundo con una misión argentina".
¿Qué hará Atenea en el espacio?
El satélite funciona como un
demostrador tecnológico que permitirá:
- Medir radiación en órbitas profundas
- Evaluar componentes electrónicos desarrollados en Argentina
- Validar comunicaciones de largo alcance
"Tiene mucha electrónica desarrollada por todo el ecosistema de universidades de Argentina. Es importante que toda esa electrónica funcione y se valide su funcionamiento en vuelo", explicó
Nicolás Balbi, coordinador del proyecto ATENEA para VENG.
Mariela Toledo, coordinadora de integración electrónica de VENG, describió las exigencias del trabajo espacial: "Son productos que van al espacio, por ende las condiciones son muy particulares: hay que cuidar la contaminación, la humedad y la temperatura. Por eso hay una sala especialmente fabricada para garantizar que todo esté apto para el espacio".
Los astronautas que volverán a la Luna
La misión Artemis II estará tripulada por cuatro astronautas:
- Reid Wiseman (NASA) - Comandante
- Victor Glover (NASA) - Piloto
- Christina Koch (NASA) - Especialista de misión
- Jeremy Hansen (Agencia Espacial Canadiense) - Especialista de misión
El viaje tendrá una duración aproximada de
diez días y recorrerá cerca de
1,1 millones de kilómetros alrededor de la Luna, sin aterrizar en su superficie, con el objetivo de validar sistemas para futuras misiones lunares.
La vida a bordo de la nave Orión
La nave espacial
Orión será el hogar y lugar de trabajo de los astronautas durante toda la misión. Con un volumen habitable de
9,34 metros cúbicos (equivalente al espacio de dos minivans), representa un
60% más de espacio que el módulo de mando de las misiones Apolo, que ofrecían apenas 5,95 metros cúbicos.
Alimentación y ejercicios
El menú de los astronautas ha sido preseleccionado tras un proceso de trabajo con el Laboratorio de Sistemas de Alimentos Espaciales del Centro Espacial Johnson de la NASA en Houston. A diferencia de las expediciones en la Estación Espacial Internacional, los tripulantes de Artemis II tendrán un
menú fijo basado en sus preferencias personales y necesidades nutricionales.
Cada astronauta completará
30 minutos de ejercicio diario para minimizar la pérdida muscular y ósea causada por la microgravedad. Para ello, la nave cuenta con un
volante de inercia de solo
13,6 kilos (similar al tamaño de una maleta de mano), que reemplaza a las voluminosas máquinas de la Estación Espacial Internacional, que superan los
1.800 kilos en conjunto. Este dispositivo permite ejercicios aeróbicos y de resistencia, alcanzando hasta
180 kilos de carga.
Higiene y descanso
Una de las mejoras significativas respecto a misiones anteriores es la zona de higiene, que incluye
puertas para la privacidad, un inodoro avanzado llamado Sistema Universal de Gestión de Residuos, y espacio para kits personales con cepillos de dientes, jabón y elementos de afeitado.
El sistema de inodoro separa orina y heces: la orina se ventila hacia el exterior, mientras que las heces se almacenan para su eliminación al regreso a Tierra. Los astronautas contarán con
ocho horas continuas de sueño programadas en su agenda, fijando sus sacos de dormir a las paredes de Orión para evitar desplazamientos.
El desafío técnico: las fugas de hidrógeno
La NASA ha enfrentado un viejo y conocido enemigo en los preparativos de la misión: las
fugas de hidrógeno líquido. A principios de febrero de 2026, durante una prueba previa al lanzamiento llamada "ensayo completo con combustible", los controladores detectaron fugas suficientes para generar preocupaciones de seguridad.
¿Por qué el hidrógeno es tan problemático?
El hidrógeno es el
elemento más ligero del universo, aproximadamente 14 veces más liviano que el aire en la Tierra. "Tiende a encontrar la manera de salir de cualquier cosa en la que intentes contenerlo", explicó
Adam Swanger, investigador principal sénior e ingeniero de investigación en criogenia en el Centro Espacial Kennedy de la NASA.
Sin embargo, las mismas propiedades que lo hacen difícil de contener también lo convierten en un combustible ideal para cohetes. El hidrógeno ostenta la
mayor eficiencia de todas las opciones de combustible para cohetes en términos de "impulso específico" (Isp), una medida de cuánta fuerza de empuje puede generar un motor con una cantidad determinada de combustible.
El factor político en la elección del combustible
El cohete SLS utiliza hidrógeno tanto en la primera etapa como en las porciones superiores del vehículo, una decisión que va más allá del rendimiento técnico. "En última instancia fue una decisión del Congreso que se estableció mediante una ley que obligaba a la NASA a utilizar el hardware y las plantillas laborales y contratistas del Transbordador Espacial para construir el SLS", explicó
Casey Dreier, jefe de política espacial de la organización sin fines de lucro Planetary Society.
Las reparaciones y el camino al lanzamiento
Para abordar los problemas detectados, los técnicos de la NASA reemplazaron las juntas alrededor de dos líneas de propelente en la Torre de Servicio de Cola Umbilical (TSMU), una estructura de tres pisos que conecta el cohete con el equipo en tierra.
El administrador de la NASA,
Jared Isaacman, anunció que una prueba de llenado parcial de los tanques de hidrógeno mostró mejoras, sin detectarse las fugas que preocuparon en el ensayo anterior.
"Es un vehículo experimental", reconoció
Amit Kshatriya, administrador asociado de la NASA. "Nadie sentado en una de estas sillas debe llamar a ninguno de estos vehículos operacional".
El futuro de la exploración lunar
Artemis II tiene como objetivo crucial verificar el funcionamiento real de todos los sistemas de la nave Orión en condiciones de espacio profundo con tripulación a bordo. Los resultados de esta misión allanarán el camino para futuras misiones con destino a la superficie lunar.
Para Argentina, esta misión representa un paso fundamental en el desarrollo de su industria espacial. "Es realmente emocionante vivirlo y saber que somos parte", resumió Mariela Toledo, de VENG, capturando el sentimiento de todo el equipo que trabajó para que el satélite Atenea forme parte de este capítulo de la historia de la exploración espacial.