Un revolucionario estudio publicado en la revista Science revela que los genes explican hasta el 55% de la longevidad humana, duplicando las estimaciones anteriores. Sin embargo, los hábitos saludables siguen siendo fundamentales para la calidad de vida.
Un hallazgo que cambia todo lo que sabías sobre la longevidad
Durante décadas, la ciencia nos dijo que la esperanza de vida dependía principalmente de nuestros hábitos: lo que comemos, cuánto ejercicio hacemos, cómo manejamos el estrés. Un nuevo estudio publicado en febrero de 2026 en la prestigiosa revista
Science viene a dar vuelta esa idea de cabeza:
la herencia genética podría explicar hasta el 55% de las diferencias en longevidad entre personas.
Esta cifra duplica con creces las estimaciones anteriores, que situaban la influencia genética entre el 20% y el 25%, e incluso algunos estudios la habían reducido a apenas un 6%.
¿Por qué las estimaciones anteriores estaban equivocadas?
El equipo de investigadores, liderado por
Ben Shenhar del
Instituto Weizmann de Ciencias en colaboración con el
Karolinska Institutet y otros centros europeos y estadounidenses, identificó un sesgo fundamental en los estudios previos.
La clave está en diferenciar entre dos tipos de mortalidad:
- Mortalidad extrínseca: Muertes causadas por factores externos como accidentes, infecciones, violencia o entornos hostiles.
- Mortalidad intrínseca: Muertes relacionadas con el deterioro biológico progresivo, es decir, el verdadero envejecimiento.
Los estudios anteriores se basaban en poblaciones nacidas en épocas con una mortalidad muy diferente a la actual. Accidentes, infecciones y entornos más peligrosos introducían un componente de azar que ocultaba la verdadera señal genética.
El estudio que cambió la perspectiva
Los investigadores analizaron múltiples cohortes de gran relevancia:
- Gemelos daneses y suecos nacidos entre finales del siglo XIX y principios del XX.
- El estudio sueco SATSA, que incluye gemelos criados juntos y separados.
- Hermanos de centenarios estadounidenses.
El análisis combinó dos enfoques innovadores: el modelo estadístico
Gompertz-Makeham, que describe cómo el riesgo de morir aumenta exponencialmente con la edad, y un modelo mecanicista llamado
"eliminación saturable", que representa el daño biológico como "basura celular" que el organismo produce y elimina hasta que los sistemas de limpieza se saturan.
Resultados sorprendentes
Cuando los investigadores recalcularon la heredabilidad eliminando las muertes extrínsecas, el resultado fue contundente:
"La heredabilidad de la duración de la vida humana debida a la mortalidad intrínseca es superior al 50%".
Esto sitúa a la longevidad humana en una posición similar a la heredabilidad de otros rasgos complejos como la estatura, la presión arterial o muchos parámetros fisiológicos observados en otras especies.
| Grupo etario | Años vividos con demencia (mediana) |
| Nonagenarios (90-99 años) | 2,4 años |
| Centenarios (100+ años) | 1,1 años |
Un estudio complementario de la
Escuela de Salud Pública de Harvard, que analizó a
13.999 adultos mayores, reveló además que los centenarios mantienen mejores capacidades cognitivas y pasan menos tiempo con deterioro cognitivo antes de morir, lo que refuerza la hipótesis de la
resiliencia cognitiva.
¿Qué significa esto para ti?
Antes de resignarte pensando que tu destino está escrito en tus genes, hay una buena noticia:
aproximadamente la otra mitad de la longevidad depende de factores modificables.
Como explica el doctor
Mohammed Enayat de la clínica Hum2n en Londres:
"Alcanzar los 100 años no depende fundamentalmente de la suerte genética, sino de la resiliencia biológica acumulada y de una actitud preventiva y activa hacia la salud".
La doctora
Mariel Silva, directora médica de SHA Spain, coincide en que
"el resto depende de factores modificables, principalmente del estilo de vida".
Los hábitos que siguen importando
Los expertos consultados coinciden en que estas prácticas siguen siendo fundamentales:
- Ejercicio físico regular: Combinar entrenamiento cardiovascular, fuerza, flexibilidad y equilibrio.
- Alimentación variada y nutritiva: Priorizar alimentos integrales y naturales.
- Sueño de calidad: Mantener horarios regulares y sincronizarse con los ritmos circadianos.
- Relaciones sociales sólidas: Los vínculos emocionales estables son protectores.
- Contacto con la naturaleza: Al menos 120 minutos semanales reduce ansiedad y mejora la satisfacción vital.
La resiliencia biológica: el factor clave
La
resiliencia biológica se define como la capacidad del cuerpo para adaptarse ante desafíos internos y externos, favoreciendo la salud y retrasando el envejecimiento. Esta cualidad puede desarrollarse y fortalecerse mediante hábitos sostenibles.
La entrenadora personal
Abby McLachlan recomienda integrar prácticas como
yoga, pilates o tai chi para regular el sistema nervioso y reducir el estrés.
Conclusión: un mensaje esperanzador
El doctor
Ben Shenhar deja claro que
"este porcentaje no implica determinismo genético". Añade que
"es probable que el otro 50% sea el estilo de vida, la dieta, el ejercicio, las relaciones sociales, el entorno y más".
El verdadero mensaje de esperanza es que comprender mejor la base genética del envejecimiento podría ayudar en el futuro a identificar mecanismos biológicos clave y orientar estrategias de prevención y salud pública más efectivas.
Mientras tanto, cada pequeña decisión saludable que tomes hoy sigue siendo una inversión en tu futuro. La genética puede marcar el punto de partida, pero el recorrido continúa dependiendo en buena medida de tus elecciones diarias.
Fuentes: Estudio publicado en Science (febrero 2026), Escuela de Salud Pública de Harvard, Hello Magazine, La Vanguardia, ESDiario.