Un revolucionario estudio del neurocientífico José Manuel Alonso sugiere que el verdadero culpable del aumento global de miopía no son las pantallas, sino el sobreesfuerzo ocular en ambientes con poca iluminación. Pasar tiempo al aire libre podría ser la clave para prevenir esta condición que ya afecta a millones de personas en todo el mundo.
Un hallazgo que cambia el paradigma sobre la salud visual
La miopía ha alcanzado niveles casi epidémicos a nivel mundial, y durante años se ha culpado principalmente al uso excesivo de pantallas. Sin embargo, una investigación publicada en la revista
Cell Report propone una explicación más compleja y sorprendente: la causa principal podría estar relacionada con la
falta de luz en entornos cerrados.
El estudio, liderado por el neurocientífico gallego
José Manuel Alonso de la Facultad de Optometría de Suny en Nueva York (Estados Unidos), revela que el hábito de vivir o trabajar en entornos con mucha penumbra podría estresar los ojos al limitar la cantidad de luz que llega a la retina.
¿Qué es exactamente la miopía?
La miopía es un error refractivo donde los objetos cercanos se ven claramente, pero los lejanos aparecen borrosos. Ocurre cuando el globo ocular es demasiado largo o la córnea tiene demasiada curvatura, lo que hace que la luz se enfoque delante de la retina en lugar de directamente sobre ella.
Según datos del estudio publicado en el
British Journal of Ophthalmology, la proporción de niños y adolescentes afectados por miopía pasó del
24,32% en 1990 a más del
35,81% en 2023. Los investigadores advierten que la incidencia global podría alcanzar el
39,8% en 2050 si no se modifican los hábitos visuales.
Las mayores tasas se registran en grandes centros urbanos, en adolescentes y en población femenina, según indica el informe.
El mecanismo detrás del descubrimiento
El equipo de Alonso demostró que al mirar objetos cercanos en interiores (como teléfonos, tabletas o libros), la pupila se contrae para enfocar la imagen mediante un proceso llamado
acomodación. Esta contracción se vuelve más fuerte al acortar la distancia de visión, durante períodos prolongados y cuando el ojo se vuelve miope.
"Nuestro hallazgo sugiere que un factor subyacente de la miopía podría ser el volumen de luz recibido mientras se enfoca de cerca durante un tiempo prolongado", explicó Alonso. El investigador enfatizó que "no es un resultado definitivo, sino una hipótesis demostrable basada en la fisiología del ojo que relaciona muchos factores diferentes".
El poder preventivo del aire libre
La
profesora Lauren Ayton, subdirectora del Centro de Investigación Ocular de la Universidad de Melbourne (Australia), señaló al diario británico The Guardian que casi el
90% de la pérdida de visión puede prevenirse o tratarse.
Por su parte, la
doctora Flora Hui, científica clínica del Centre for Eye Research Australia, explicó que pasar tiempo al aire libre favorece el desarrollo saludable del ojo durante la infancia.
"Una teoría es que la luz solar provoca la liberación del neurotransmisor dopamina, fundamental para el desarrollo ocular saludable. Jugar al aire libre, lejos de las pantallas, también ayuda a enfocar la vista a distancia, lo que también contribuye al desarrollo ocular", indicó la especialista.
La doctora Hui resume su recomendación en una frase memorable:
"Tiempo verde antes que tiempo frente a la pantalla". Animar a los niños a salir al aire libre entre una y dos horas al día ha demostrado ralentizar la progresión de la miopía.
Recomendaciones prácticas para proteger la vista
El
doctor Esteban Travelletti, miembro de la división Oftalmología del Hospital de Clínicas de la UBA, advirtió sobre la importancia de los controles visuales: "La visión de los niños es un recurso invaluable y debe cuidarse desde los primeros años. La miopía está en aumento en todo el mundo, pero hoy contamos con herramientas eficaces para detectar y frenar su avance".
Travelletti recomendó realizar controles rutinarios al recién nacido, a los
6 meses, al
año, a los
3 y 5 años, y luego de forma anual, especialmente si hay síntomas o antecedentes familiares.
La
Academia Americana de Oftalmología y los expertos de
Mayo Clinic sugieren la regla
20-20-20: descansar la vista cada
20 minutos de trabajo en pantalla, mirando algo que esté a
20 pies (6 metros) de distancia durante
20 segundos.
Otras estrategias para el control de la miopía
El estudio de Alonso sugiere que la contracción pupilar asociada a la miopía podría reducirse mediante:
- Lentes multifocales: que ayudan a distribuir la carga visual
- Gotas de atropina: que bloquean los músculos que contraen la pupila
- Tiempo al aire libre: observando distancias lejanas con iluminación natural
El mecanismo propuesto predice que cualquier estrategia para el control de la miopía fracasará si el ojo se expone a una acomodación excesiva en interiores debido a la falta de luz durante períodos prolongados.
Cifras alarmantes a nivel mundial
La miopía afecta actualmente al
50% de los adultos jóvenes en Estados Unidos y Europa, y a cerca del
90% en algunas regiones del este de Asia. Si bien la genética juega un papel importante en su desarrollo, el aumento rápido de los casos en pocas generaciones sugiere que los factores ambientales también son determinantes.
La presbicia: el otro desafío visual
En la edad adulta, la primera señal del envejecimiento ocular suele manifestarse con la
presbicia a partir de los
40 años. Según Cleveland Clinic, se trata de la pérdida de visión nítida de cerca que ocurre cuando el cristalino pierde flexibilidad.
A nivel mundial, alrededor de
1.800 millones de personas padecían presbicia en 2015. Los investigadores estiman que esta cifra aumentará a
2.100 millones para 2030.
Los tres pilares de la salud visual
La profesora Ayton resumió las recomendaciones clave en tres pilares fundamentales:
- Limitar el tiempo ante pantallas
- Priorizar las actividades al aire libre
- Asistir regularmente a consultas con el oftalmólogo
La frecuencia de los controles oftalmológicos debe ser cada dos o tres años para menores de sesenta años, y a intervalos menores después de esa edad, a medida que el riesgo de enfermedades oculares se incrementa.
Un mensaje de esperanza
Este descubrimiento representa una buena noticia para millones de familias: la prevención de la miopía puede estar al alcance de todos con simples cambios de hábitos.
Incrementar la exposición a luz natural, especialmente durante la infancia, podría marcar la diferencia en la salud visual de las próximas generaciones.
Fuentes:
-
Infobae - La miopía puede prevenirse con más tiempo al aire libre y menos pantallas
-
Agencia SINC - La miopía podría estar más relacionada con la falta de luz que con las pantallas