22/07/2026 16:42 - Internacionales
En el exclusivo barrio de Gangnam, Seúl, el restaurante Evett, galardonado con dos estrellas Michelin, es noticia en todo el mundo. Su chef, el australiano Joseph Lidgerwood, enfrenta una solicitud de un año de prisión y una multa por servir un postre con hormigas, abriendo un fascinante debate sobre los límites de la creatividad y la regulación alimentaria.
La fiscalía surcoreana acusó a Lidgerwood de violar la ley de higiene alimentaria al incluir hormigas negras en un sorbete que se servía como pre-postre. Según el chef, este ingrediente aportaba un regusto a lemongrass y ayudaba a limpiar el paladar, una técnica que aprendió durante su carrera en Estados Unidos y Europa. Sin embargo, la legislación de Corea del Sur es estricta: solo permite el consumo de diez especies de insectos, como saltamontes y larvas de gusano de seda, y las hormigas no figuran en la lista aprobada.
La investigación, que comenzó tras detectar publicaciones en redes sociales y blogs, reveló cifras sorprendentes. Entre abril de 2021 y enero de 2025, el plato se vendió en 12.200 ocasiones, generando ingresos por 120 millones de wones (aproximadamente USD 81.213,60) y utilizando alrededor de 49.000 hormigas importadas legalmente de Estados Unidos y Tailandia, pero no autorizadas para consumo humano en el país asiático.
Además, las autoridades sanitarias determinaron que estas hormigas contenían hasta 55 veces más metales pesados que los insectos comestibles típicos, lo que encendió las alarmas sobre la seguridad pública y subrayó la importancia de respetar los controles sanitarios.
El chef reconoció los hechos, pero aseguró que desconocía la ilegalidad de la práctica, ya que en países como Dinamarca, Reino Unido y Australia es común usar insectos en la alta cocina. Su defensa argumentó que solo el 60% de los clientes optaba por la versión con hormigas, ofreciendo siempre alternativas como vinagre fermentado y flores comestibles para el resto.
El tribunal tiene previsto anunciar su sentencia el próximo 2 de septiembre de 2026. Este caso sienta un precedente crucial sobre cómo las regulaciones nacionales pueden adaptarse a las tendencias gastronómicas globales, manteniendo siempre la salud del consumidor como prioridad absoluta. La gastronomía mundial aguarda con expectativa este veredicto que definirá el equilibrio entre la vanguardia y la ley.
Fuentes: Infobae, Ámbito, Directo al Paladar
Alfredo S. Quiroga