22/07/2026 19:02 - Internacionales
El 10 de julio de 2026, un vuelo de la aerolínea irlandesa Ryanair que cubría la ruta entre Tesalónica (Grecia) y Memmingen (Alemania) experimentó una emergencia que conmocionó al mundo. Un pasajero fue parcialmente succionado hacia el exterior tras estallar la ventanilla de su asiento a 15.000 metros de altura.
El protagonista de esta increíble historia de supervivencia es Ljubisa Karovi?, un empresario serbio de 61 años dueño de una fábrica de aluminio, que viajaba en el asiento 11F, junto a la ventana. Dormía plácidamente cuando un estruendo ensordecedor lo despertó y cambió su vida para siempre.
Para entender la magnitud del incidente, es importante definir un concepto clave de la aviación: la despresurización explosiva. Ocurre cuando la cabina de un avión, que está presurizada artificialmente para simular la presión a nivel del mar y permitir la respiración normal, sufre una rotura brusca en su estructura (como una ventana). En fracciones de segundo, el aire a alta presión sale disparado hacia el exterior, creando una succión violenta que puede arrastrar objetos e, incluso, personas que no estén firmemente sujetas. Este fue el fenómeno que dejó a Karovi? 'medio adentro y medio afuera' del avión durante casi dos minutos.
Mientras el caos y el terror se apoderaban de la cabina, la supervivencia de Karovi? dependió de la rápida reacción de quienes estaban a su alrededor. Su esposa, Svetlana, que viajaba tres filas detrás, corrió hacia el asiento 11F y logró sujetar a su marido por las piernas, evitando que cayera al vacío.
El segundo héroe de esta historia fue un pasajero de nacionalidad albanesa. En un acto de valentía, este hombre intentó primero tapar el agujero con una bolsa, pero la fuerza de la succión la arrastró hacia afuera. Sin rendirse, utilizó una valija que logró resistir la presión y bloquear la entrada de aire, salvando la vida del serbio. 'Le estaremos eternamente agradecidos', declaró Karovi? desde su recuperación.
El abogado griego del sobreviviente, Vasilis Tsiaras, indicó que la tripulación habría quedado paralizada por el miedo, aunque el piloto fue elogiado por ejecutar un descenso de emergencia impecable hacia Tesalónica, siguiendo todos los protocolos de seguridad.
Días después del incidente, el CEO de Ryanair, Michael O'Leary, ofreció detalles preliminares sobre lo que pudo originar la tragedia. Según informó la aerolínea de bajo coste, las investigaciones apuntan a un 'daño causado por un objeto externo'.
El directivo aseguró que la aeronave, un Boeing 737 de 18 años de antigüedad, había superado todas las revisiones de mantenimiento pertinentes. La hipótesis principal sugiere que un objeto extraño ingresó al motor durante el despegue en Tesalónica, provocando que se desprendiera una pieza metálica que impactó violentamente contra la ventanilla del pasajero.
La Junta Nacional de Seguridad en el Transporte de Estados Unidos (NTSB) lidera la investigación, dado que tanto el avión como los motores fueron fabricados en ese país. Se espera un informe definitivo en aproximadamente cuatro semanas.
A pesar de sufrir quemaduras por abrasión en el brazo derecho, la axila y el pecho, además de dos desmayos y la deformación temporal de su rostro debido a la presión, Karovi? se considera un hombre afortunado. Actualmente debe usar un cuello ortopédico por al menos seis semanas mientras los médicos evalúan si requiere cirugía.
'Es el ruido antes del caos, el que siempre escucho cuando cierro los ojos', relató el empresario, quien atribuye su milagrosa salvación a su cinturón de seguridad, que permaneció sujeto, y a su fe. Aunque ahora confiesa sentir temor a volar, su mensaje al mundo es un llamado a la prevención y a la esperanza: 'Siempre usen el cinturón de seguridad. No quiero que nadie pase por lo que yo pasé'.
Alfredo S. Quiroga